Hay momentos en que la oración larga no cabe. La fila, el umbral, el semáforo, la cocina con la olla hirviendo. Una oración corta no es una oración menor. Es la frase que sí se dice, en vez de la que se pospone hasta que haya silencio. Esta página junta varias oraciones breves, escritas para leerse en voz baja, y diez versículos de la Reina-Valera 1909 sobre el acto de orar.
No reemplaza la oración de la mañana ni la de la noche. Esas tienen su hora y su texto. Aquí el surtido es otro: antes de salir, por la casa, cuando hay prisa, por alguien que está lejos, al empezar el día, y cuando no salen las palabras. Cada una cabe en un minuto. Los versículos de al lado no son adorno. Dicen que se pida, que se busque, que se ore sin cesar, que Jehová está cerca de quien lo invoca de veras.
Pide otra al azar si no sabes cuál abrir. Cópiala o mándala por WhatsApp si alguien te pidió una oración y tú no tenías una a la mano. Después, si el minuto se alarga, quédate en el versículo.