RV 1909 · Paz
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
Salmos 4:8
Oración · RV 1909
La oración de la noche es el momento en que el día se suelta. Ya no hay que demostrar nada. Toca decir la verdad: lo que salió bien, lo que dolió, lo que queda pendiente, y dejarlo en manos de Dios antes de dormir. Muchas personas quieren una oración corta para ese rato, no un discurso. Aquí hay una, escrita para leerse en voz baja, y diez versículos de la Reina-Valera 1909 sobre descanso, guarda y paz.
Puedes leer la oración entera o quedarte en una línea y seguir con tus palabras. Los versículos no sustituyen la oración: le dan suelo. El Salmo 4 habla de acostarse en paz. Proverbios habla de un sueño suave. Filipenses habla de una paz que guarda el corazón. Mateo invita a los que vienen cargados y no saben dónde dejar el peso.
Si te cuesta concentrarte, pide otro versículo y ora solo con ese. No hace falta sentir mucho. Hace falta presentarse. La oración de la mañana está al lado, para cuando abra el día y haya que volver a caminar.
RV 1909 · Paz
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
Salmos 4:8
Señor, el día ya se acaba y yo todavía cargo varias cosas. Te las dejo. Gracias por lo que sostuviste hoy, también por lo que yo no vi. Perdona lo que dije de más y lo que callé cuando debía hablar. Cuida a los míos mientras duermen, y cuida a quien esta noche no tiene paz. Tú no te adormeces. Yo sí necesito descansar. Dame un sueño tranquilo y una confianza sencilla: que tu misericordia sigue ahí cuando abra los ojos. En el nombre de Jesús. Amén.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo.
He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.
Cuando te acostares, no tendrás temor; antes te acostarás, y tu sueño será suave.
Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, el comer pan de dolores: pues que á su amado dará Dios el sueño.
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.
Bendeciré á Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseñan mis riñones.
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.