Salmo 27

Reina-Valera 1909 · 14 versículos

El Salmo 27, atribuido a David, combina dos tonos distintos en un mismo poema: una declaración inicial de fe inquebrantable ("¿de quién temeré?") y, en su segunda mitad, una súplica más vulnerable pidiendo no ser abandonado. El salmo expresa un deseo central -"que habite yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida"- y concluye con una de las exhortaciones más citadas del salterio: "Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová." Es un salmo leído tanto para pedir valentía como para procesar el miedo.

  1. 1JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
  2. 2Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
  3. 3Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.
  4. 4Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
  5. 5Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; ocultaráme en lo reservado de su pabellón; pondráme en alto sobre una roca.
  6. 6Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: cantaré y salmearé á Jehová.
  7. 7Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme.
  8. 8Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.
  9. 9No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira á tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
  10. 10Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
  11. 11Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, á causa de mis enemigos.
  12. 12No me entregues á la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
  13. 13Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
  14. 14Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.