Los salmos de alabanza del final del salterio no explican un problema. Llaman a cantar. Empiezan por el alma, siguen por Jerusalén, suben a los cielos, bajan al pueblo y terminan con todo lo que respira. Esta página los trae completos, del 146 al 150, en la Reina-Valera 1909. No hay un versículo suelto disfrazado de salmo. Cada canto va entero.
El 146 pide que el alma alabe y recuerda quién hace justicia. El 147 dice que es bueno y hermoso cantar, y que Dios sana a los quebrantados de corazón en medio de ese canto. El 148 manda alabar desde los cielos y desde la tierra. El 149 pone la alabanza en la congregación. El 150 cierra con un encargo corto: todo lo que respira alabe a JAH. Si lo que buscas es agradecer un bien concreto, los salmos de agradecimiento están al lado. Aquí el motivo es el Señor mismo.
Léelos en orden si puedes, en voz alta si la casa lo permite. El botón cambia de salmo. La alabanza, en estos textos, es una orden y también un alivio: hay palabras cuando las propias no alcanzan.
RV 1909 · Alma
Salmos 146:1
ALABA, oh alma mía, á Jehová.
Salmos 146:2
Alabaré á Jehová en mi vida: cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.
Salmos 146:3
No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.
Salmos 146:4
Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.
Salmos 146:5
Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza es en Jehová su Dios:
Salmos 146:6
El cual hizo los cielos y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre;
Salmos 146:7
Que hace derecho á los agraviados; que da pan á los hambrientos: Jehová suelta á los aprisionados;
Salmos 146:8
Jehová abre los ojos á los ciegos; Jehová levanta á los caídos; Jehová ama á los justos.
Salmos 146:9
Jehová guarda á los extranjeros; al huérfano y á la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna.
Salmos 146:10
Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.