RV 1909 · Alabanza
Salmos 117:1 ALABAD á Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. Salmos 117:2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.
Salmos 117
Salmos · RV 1909
Un salmo corto cabe cuando el día no da para un capítulo largo y aun así se quiere un canto entero, no una línea recortada. Esta página trae seis salmos breves de la Reina-Valera 1909: el 117, el 133, el 134, el 123, el 15 y el 70. Cada uno va del primer versículo al último. No se llama corto a un fragmento de un salmo largo.
El 117 es el más breve del libro: alabad a Jehová, naciones todas. El 133 dice que es bueno habitar los hermanos en uno. El 134 llama a los siervos que están en la casa de Jehová a bendecirlo. El 123 alza los ojos al que habita en los cielos. El 15 pregunta quién habitará en el tabernáculo. El 70 pide que Dios acuda y se apresure. Son cortos de verdad. El más largo de esta página tiene cinco versículos.
Pide otro al azar o léelos en orden. Si quieres un salmo de noche, de protección o de alabanza, esas páginas siguen en el sitio, con cantos más largos. Aquí el criterio fue la brevedad, y el texto no se recortó para lograrla.
RV 1909 · Alabanza
Salmos 117:1 ALABAD á Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. Salmos 117:2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.
Salmos 117
ALABAD á Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle.
Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.
¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!
Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión: porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
MIRAD, bendecid á Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches.
Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid á Jehová.
Bendígate Jehová desde Sión, el cual ha hecho los cielos y la tierra.
A TI que habitas en los cielos, alcé mis ojos.
He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio.
Muy harta está nuestra alma del escarnio de los holgados, y del menosprecio de los soberbios.
JEHOVÁ, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿quién residirá en el monte de tu santidad?
El que anda en integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón.
El que no detrae con su lengua, ni hace mal á su prójimo, ni contra su prójimo acoge oprobio alguno.
Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra á los que temen á Jehová: y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.
Quien su dinero no dió á usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
OH Dios, acude á librarme; apresúrate, oh Dios, á socorrerme.
Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean.
Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ah! ¡ah!
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.
Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate á mí, oh Dios: ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.