Una oración pidiendo la protección de Dios sobre ti, tu familia, tu casa y tus caminos, fundada en el Salmo 91 y en el Dios que es refugio y fortaleza.
Señor, sé nuestro amparo y castillo. Guarda nuestra salida y nuestra entrada, esta casa y a todos los que están en ella, y déjanos dormir en paz bajo tu vigilancia. Amén.
Ora esta oración en la noche sobre tu casa, antes de viajar o de salir al trabajo, cuando un familiar está lejos o en peligro (enfermo, de viaje, sirviendo), en temporadas de tormentas o inseguridad, y sobre los hijos al comenzar el curso.
La protección es una de las promesas favoritas de la Escritura, y el Salmo 91 es su sede: «El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré» (Salmos 91:1-2). Las imágenes son de fortaleza y de vigía: Dios como castillo, escudo y adarga; los ángeles con orden de guardar; un guardián que no se adormecerá ni dormirá (Salmos 121:3-4). El Nuevo Testamento lleva la misma confianza al terreno espiritual: el Señor es fiel y «os afirmará y guardará del mal» (2 Tesalonicenses 3:3). Orar por protección no es superstición ni garantía contra todo daño: los salmistas lo oraban dentro de asedios y pestes. Es la práctica serena de entregar la guardia a Dios, sobre todo en las horas y lugares que no podemos vigilar. Esta oración cubre la casa, la familia, los caminos, el trabajo y la noche.
“EL que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.”
Refugio y castillo: el fundamento del salmo de la protección.
“Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.”
Jehová guardará tu salida y tu entrada.
“Mas fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del mal.”
El Señor es fiel: os afirmará y guardará del mal.
“DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
Dios es nuestro amparo y fortaleza.
“Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz.”
La bendición que empieza: Jehová te bendiga, y te guarde.
Textos de la Reina-Valera 1909 (dominio público). Los derechos de la traducción pertenecen a las Sociedades Bíblicas; se usa con el permiso indicado por CrossWire.
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El Salmo 91 ha sido la oración de protección de la iglesia por milenios: refugio, castillo, guardia de ángeles y promesas para la peste y el terror. Óralo en personal, con los nombres y situaciones de tu casa, y acompáñalo con el Salmo 121 («el que te guarda no dormirá») y Números 6:24.
Salmos 91:1-2 es el fundamento. Suma Salmos 46:1 (amparo y fortaleza), 2 Tesalonicenses 3:3 (guardados del mal), Proverbios 18:10 («torre fuerte es el nombre de Jehová») y Salmos 121:7-8 (guardados al salir y al entrar).
Nombra a las personas, los lugares y los riesgos reales, y entrega la vigilancia a Dios expresamente, sobre todo para las horas de sueño (Salmos 4:8) y los caminos (Salmos 121:8). La oración bíblica de protección abraza también la parte de la prudencia: las precauciones y las decisiones sabias son obediencia, no falta de fe.