RV 1909 · Padre
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
2 Corintios 1:3
Consuelo · RV 1909
El consuelo, en la Biblia, no es una frase para tapar el llanto. Es Dios que se acerca y dice una palabra cuando la aflicción ya está. Esta página reúne versículos de consuelo en la Reina-Valera 1909 para ese momento: la cama, el mensaje, la casa en silencio. Cada texto está copiado sin cambiar una letra.
Pablo llama a Dios el Padre de misericordias y el Dios de toda consolación, y dice que consuela para que también podamos consolar. El Salmo 23 habla de vara y cayado en el valle. El Salmo 119 dice que el dicho de Dios es consuelo en la aflicción. Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque recibirán consolación, y promete que no dejará huérfanos. Isaías manda consolar al pueblo, se nombra consolador, y compara ese consuelo con el de una madre. A los tesalonicenses se les desea consolación eterna y un corazón consolado.
Pide uno al azar si alguien te pidió una palabra y no quieres inventarla. Cópiala con la cita. El consuelo bíblico no niega la tribulación. Se sienta al lado.
RV 1909 · Padre
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
2 Corintios 1:3
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Esta es mi consuelo en mi aflicción: porque tu dicho me ha vivificado.
Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme á lo que has dicho á tu siervo.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?
Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.
No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.
Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dió consolación eterna, y buena esperanza por gracia,
Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.