Salmo 90

Reina-Valera 1909 · 17 versículos

El Salmo 90 es el único salmo atribuido explícitamente a Moisés, lo que lo convierte probablemente en el poema más antiguo de todo el salterio. Contrasta la eternidad de Dios -"desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios"- con la brevedad radical de la vida humana, comparada con "un sueño" o "la hierba que crece en la mañana" y se seca al atardecer. Incluye la petición que da título a un himno clásico, "enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría", y cierra pidiendo que la obra de las manos humanas sea confirmada.

  1. 1SEÑOR, tú nos has sido refugio en generación y en generación.
  2. 2Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
  3. 3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
  4. 4Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.
  5. 5Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; como la hierba que crece en la mañana:
  6. 6En la mañana florece y crece; á la tarde es cortada, y se seca.
  7. 7Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados.
  8. 8Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros á la luz de tu rostro.
  9. 9Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento.
  10. 10Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
  11. 11¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?
  12. 12Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
  13. 13Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos.
  14. 14Sácianos presto de tu misericordia: y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
  15. 15Alégranos conforme á los días que nos afligiste, y los años que vimos mal.
  16. 16Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos.
  17. 17Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos confirma.