Salmo 51

Reina-Valera 1909 · 19 versículos

El Salmo 51 es la gran oración de arrepentimiento de David, tradicionalmente asociada a su pecado con Betsabé. A diferencia de otros salmos penitenciales, no pide alivio de sufrimiento externo sino perdón interior: "conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones". Pide un corazón limpio, un espíritu recto y la restauración del "gozo de tu salud", reconociendo que Dios no desprecia "el espíritu contrito". Por su honestidad sin adornos sobre la culpa y el perdón, es el salmo de referencia en la liturgia cristiana para la confesión personal.

  1. 1TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
  2. 2Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
  3. 3Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.
  4. 4A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
  5. 5He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
  6. 6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
  7. 7Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
  8. 8Hazme oir gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido.
  9. 9Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.
  10. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
  11. 11No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.
  12. 12Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.
  13. 13Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán á ti.
  14. 14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: cantará mi lengua tu justicia.
  15. 15Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.
  16. 16Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.
  17. 17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
  18. 18Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem.
  19. 19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.