RV 1909 · Consolador
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
Juan 14:16
Espíritu Santo · RV 1909
Los versículos del Espíritu Santo se buscan cuando se quiere saber quién es, no solo qué se siente. Esta página reúne textos de la Reina-Valera 1909 en los que el Espíritu tiene oficio: consolar, enseñar, guiar, dar valor y hacer hijos. Cada línea está copiada sin cambiar una letra.
Jesús promete otro Consolador, que estará para siempre, que enseñará y recordará lo que él dijo, y que guiará a toda verdad. En Hechos, la virtud del Espíritu hace testigos, y el día de Pentecostés llena a los que estaban reunidos. Pablo escribe que los guiados por el Espíritu son hijos de Dios, y que el Espíritu ayuda la flaqueza cuando no sabemos pedir. Gálatas nombra el fruto, en dos versículos, y pide andar en el Espíritu si en él se vive. Efesios dice que hay que estar llenos. El cuerpo es templo del Espíritu Santo. Y el Padre lo da a quien se lo pide.
Pide uno al azar si vas a leerlo en voz alta. Deja la cita. El Espíritu, en estos textos, no es un ánimo que uno se fabrica. Es alguien que el Padre envía.
RV 1909 · Consolador
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
Juan 14:16
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.
Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.
Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,
Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.
Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu.
Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo á los que lo pidieren de él?